Hamilton tendrá que pedir los regalos a Papá Noel
Escrito por: Ramon PolLa pantomima de McLaren ha terminado. La guerra de despachos que ha carcterizado toda la temporada de la escudería ha tocado fin con la última de las batallas, esa que pretendía colocar el título de campeón del mundo en 2007 sobre el palmarés del piloto inglés Louis Hamilton. El niño mimado de Ron Dennis no ha obtenido fruto de sus llantos. Los comisarios esta vez no han pasado por el aro. Quizás demasiado evidente o descarada esta concesión. Hubiera provocado un gran revuelo. Sí, los ingleses contentos, pero el resto del mundo estaría preguntándose a estas horas qué clase de gente modera la Fórmula 1. No era factible -tampoco rentable-. Y es que las carreras se ganan en la pista y no en los despachos. Se ganan con calidad y no con amistad. Se ganan con cabeza y no con soberbia. Raikonnen así se proclamó campeón del mundo, jugando sus cartas y esperando, título que se queda en sus manos.
Muchos dientes se le han caído ya a Hamilton durante el campeonato. Ha tenido muy ocupado al ratón Pérez, que no le concedió el último regalo -por caprichoso-. Ahora al inglés sólo le queda Papá Noel, que ya le teme. A ver que se pide el piloto…